No es fácil tomar buenas desiciones desde el dolor...
priorizar qué es lo mejor para nuestros hijos cuándo conquién se van (visistas) es el causante (o le ponemos al dolor ese nombre olvidando que el dolor es nuestro, de nuestra historia, más allá del que haya realizado el movimineto que nos hace sangrar)
Es importante tomar las desiciones pensando en la motivación inicial de las soluciones que generamos cuando en este momento sólo queremos que el dolor termine...
son desiciones que serán lo mejor para nuestros hijos?, o es lo que necesitamos nosotras...
No negaran haber deseado que ocurra una desgracia que borre del mapa al personaje que nos trae el dolor cada semana, que nos recuerda permanentemente el momento en que decidimos amar...no se preocupen, esto se pasa con el tiempo y las buernas desiciones...pero el tema no es si lo deseamos, el tema es que no hagamos realidad que estos personajes se alejen de nuestros hijos...esto es voilar el derecho a la construcción de identidad que los hijos deben hacer contemplando los dos orígenes de su historia.
No hablo de padres que ponen en juego la vida de los niños, no hablo de padres abandonadores, ni maltratadores físicos o pedrastas...hablo de ellos que, aunque nostraigan la historia dolorosa de nuestra vida, tienen el compromiso de compartir la crianza y buscan un lugar para querer y cuidar de sus hijos, nuestros hijos.
Las desiciones que ellos tomen sobre su relación copn nuestros hijos, son de ellos.
Nuestros hijos tienen el derecho de conocerles y a conocer a sus familias, recordemos que la historia de nuestros hijos, que la historia nuestra, se conforma y nuestra definición de nosotros mismo se conforma en base a las informaciones y exeperiencias que provienen de las hstorias de ambos padres...simpre que tengamos acceso a ellas. Hay quienes no tiene acceso y se conatruye en base a otras fuentes (adopciones, horfandad, padres ausentes etc...) hablamos de quienes teniendo acceso se les priva de ese contecto por uns desición que prioriza el término momentaneo del dolor personal, por el valioso acceso a la historia que nos define, determina y orienta en su construcción permanente.